¿Yo? Bien. Mi cuerpo es quien está enfermo.

¿Yo? Bien. Mi cuerpo es quien está enfermo.


¿Yo? Bien. Mi cuerpo es quien está enfermo.

Esta frase es una reflexión profunda que separa la identidad de la persona (su mente, su esencia y quién es) del estado físico que atraviesa su organismo. Lo que transmite esta idea es que la separación del yo y el cuerpo ayuda a no reducir a la persona a su diagnóstico. Quien pronuncia la frase intenta proteger su autoestima, su ánimo y su dignidad frente a la enfermedad, recordando que su ser interior sigue intacto.
La resiliencia, humor e ironía a menudo funciona como un mecanismo de defensa para restar drama a una situación difícil, o para responder con ligereza a la típica pregunta rutinaria: «¿Cómo estás?».

La sensación de desconexión en algunos casos, puede reflejar una disociación; es decir, un intento de distanciarse del dolor, el cansancio o los cambios físicos porque asumirlos por completo resulta abrumador. La realidad médica y emocional aunque filosóficamente tiene sentido (la mente no es solo el tejido enfermo), a la larga el cuerpo y la mente están profundamente conectados. Fingir o sostener que uno está bien mientras el cuerpo sufre puede llevar a ignorar el desgaste emocional, la frustración o la necesidad de pedir ayuda psicológica.

Entretanto, para quienes tenemos al Espíritu Santo como consolador y permitimos que nos gobierne, esto significa afirmar que Dios tiene un propósito con nosotros —al fin y al cabo—, sea en el cuerpo o en el alma. El respaldo bíblico a esta idea se emparenta con 1 Tesalonicenses 5:23 en la Biblia:
«Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo»
El texto explica las tres dimensiones del ser humano que son el espíritu que es la parte más profunda del ser humano, con la cual se puede conectar, conocer y tener comunión con Dios, el alma como el centro de la personalidad, las emociones, la mente y la voluntad (el yo consciente), y el cuerpo como la parte física y material con la que se interactúa en el mundo tangible.

En el contexto de la carta, el apóstol Pablo busca que Dios santifique a los creyentes de forma íntegra —apartándolos del pecado y dedicándolos a su propósito—, cuidando todas las dimensiones de la persona hasta el regreso de Jesucristo. Aunque ese retorno pueda parecer lejano debido a lo mucho que se ha repetido esta frase, en la Biblia se asume como una verdad tanto más evidente cuanto más cerca se halla.

Davi Blumenthal¿Yo? Bien. Mi cuerpo es quien está enfermo.AUTOR |  Image Alt

Davi Blumenthal

Y por sobre todo, con el deseo de que sea una referencia más del cuidado y Amor absoluto de Dios en cada tramo de nuestras vidas.

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