En el abrazo uno pide perdón sin saber que ofendió.
Resalta y atestigua de cómo el contacto físico y la reconciliación con afecto sincero logran buscar la sanidad e incluso antes de ser procesada por la mente en milésimas de segundo. El hecho de abrazar, en este sentido, es considerado como un puente emocional que sobrepasa todo entendimiento dando una enseñanza al orgullo, los dichos y mal interpretados impulsos del ego, ofreciendo una disculpa genuina y una aceptación total del que lo recibe y del que lo hizo al mismo tiempo.

