LA LEY Y EL EVANGELIO

LA LEY Y EL EVANGELIO

 

LECTURA – XII. LA LEY Y EL EVANGELIO

La ley y el evangelio 1
La ley y el evangelio 1
La ley y el evangelio 2
La ley y el evangelio 2

“Esta vida díscola que llevamos es discontinua y rebelde a los ojos de Dios; sin embargo, esto mismo nos prepara para el encuentro cara a cara con la Gracia del evangelio.”

 

La ley y el evangelio 3
La ley y el evangelio 3
La ley y el evangelio 4
La ley y el evangelio 4

En un hotel al borde del Mar, sus ventanas eran las más privilegiadas de toda la zona. Acristaladas de par en par dando una vista panoramica. Llegando la época de jubilación del gerente, el que vino a remplazar su puesto al ver la enorme pared acristalada dijo al encargado de mantenimiento que colocara en cada ventana un cartel de prohibido pescar desde la ventana. Al día siguiente de la posta de carletes todas las ventanas estaban jotas. Los plomos en las puntas de las cañas de pescar rompiron los cristales que permanecieron intactos durante años

La ley además de presentar una condición impuesta, presenta una posibilidad de errar y ser condenado por ella. O sea por quién la dictó siendo que ella fue proclamada o dictada por una o varias personas.

La cuestión no es si cumplen la ley, sino si yo que observo a ella la cumplo o creo una nueva según mi pensamiento interno dictatorial y egoísta frente a los demás. Mi ego puede pasarme una mala jugada creando un pensamiento falso por defensa de mis propios beneficios. Por lo tanto, en conclusión o como quieras llamar de veredicto final, según el texto bíblico interpretado por muchos conocedores de ella, existe una ley divina y un evangelio proclamado dando definiciones sobre esa ley en las Escrituras y una nueva ley implementada en los corazones y mentes. No siempre es observada según lo establecido desde dentro, sino más bien con influencia externas según el tiempo que se lleva observando y aprendiendo durante la vida del intérprete de esa ley.

Es muy fácil juzgar a los demás según si la persona falló frente a la ley divina si la juzgamos parcialmente para beneficio propio o defensa propia.

La ley y el evangelio 5
La ley y el evangelio 5

Si alguien nunca pecó, que dé un paso al frente estando al borde de un abismo.

Eso sacado de la idea de la ley del apedreamiento. Aquí la coloco un poco más difícil colocando el viandante acusador en un momento crucial en su vida. Reconoszco que no es nada pastoral esa definición como la de Jesús que pretendia la restauración de todos; de la mujer y de los canteristas. O sea, los que tenian las piedras en su manos.

La ley y el evangelio 6
La ley y el evangelio 6

Se aprende haciendo preguntas.

¿Soy un crítico de mis propias acciones o un acusador de prácticas ajenas?

Algunas personas lo aprenden así, otras escuchando a su maestro, leyendo en un libro y además, viendo y analizando lo ocurrido en la vida.

La ley y el evangelio 7
La ley y el evangelio 7

(Mateo 26:30-35
Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.
Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.
Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.
Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

La ley y el evangelio 8
La ley y el evangelio 8

 

Mateo 26:69-75
Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También este estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.
Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.
Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

La ley y el evangelio 9
La ley y el evangelio 9

 

Mateo 26:74
Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.


Aquí Pedro comienza hablar como se habla en la calle como todo buen nacional a MALDECIR con palabras MALSONANTE y JURAR (Echar votos y reniegos.)
Maldición o dicho injurioso contra alguien.
Sin.: maldición, palabrota, taco, renegadera.

CREAMOS LEYES PARA NUESTRAS DEFENZAS

La ley y el evangelio 10
La ley y el evangelio 10

PALABROTAS

La ley y el evangelio 11
La ley y el evangelio 11

Isaac Newton aprendió a base de golpes. Le cayó una fruta en la cabeza y se dio cuenta de la ley de gravedad.
La ley del embarazo o gravidez seguramente la aprendió de su esposa por observación.

La ley y el evangelio 12
La ley y el evangelio 12

La Ley y el Evangelio son las dos formas en que Dios nos habla: la Ley nos muestra nuestros errores y el Evangelio nos regala el perdón.

La ley y el evangelio 13
La ley y el evangelio 13

2. Las partes pequeñas explicadas una a una

  • La Ley (El Espejo): La Ley de Dios es como un espejo limpio. Cuando te miras en él, descubres si tienes la cara sucia. El espejo te muestra la mancha, pero el espejo no puede lavarte la cara.

  • El Evangelio (El Agua): El Evangelio no te grita que te limpies tú solo. El Evangelio es la buena noticia de que alguien vino con agua limpia y te lavó gratis. La Ley dice «haz», el Evangelio dice «ya está hecho».

  • El orden correcto: Primero necesitas que el espejo te muestre la suciedad (Ley) para que valores y aceptes el agua limpia (Evangelio). Si crees que estás limpio, no busques ayuda.

La ley y el evangelio 14
La ley y el evangelio 14

3. Los 3 errores más comunes

  1. Creer que la Ley te salva: Pensar que por portarte muy bien Dios te va a querer más o te va a dar el cielo.

  2. Volver el Evangelio una regla: Pensar que el perdón viene con condiciones difíciles de cumplir.

  3. Odiar la Ley: Pensar que como ya existe el perdón, las reglas ya no sirven para nada. Las reglas siguen ahí para cuidarte, no para salvarte.

La ley y el evangelio 15
La ley y el evangelio 15

Hoy, cuando cometas un error o te sientas culpable por algo que hiciste mal, no intentes «comprar» el perdón portándote bien a la fuerza; solo acepta que el perdón ya es un regalo para ti.

Lo que la mayoría aprende al revés
La gente suele creer que primero debe volverse perfecta cumpliendo la Ley para que Dios los quiera. Es al revés: Dios te ama y te perdona primero (Evangelio), y eso te da paz para obedecer y actuar por amor.

Cuando estás estudiando en un seminario teológico y eres dirigido por varios maestros y cada uno en su área te califica, estás además, siendo observado y siendo evaluado en tus dichos, acciones y respuestas frente a situaciones que son para redargüir en justicia e instruir en ella.

La ley y el evangelio 16
La ley y el evangelio 16

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 2 Timoteo 3:16

Redargüir: Implica convencer de un error, reprender o sacar a la luz una falta con la verdad.
En justicia: Se relaciona con vivir conforme a los principios rectos y morales que Dios establece, guiando al ser humano por el buen camino.

Para enseñar: Muestra la verdad sobre Dios y la vida.
Para redargüir / reprender: Señala los errores y lo que está mal en nuestra conducta.
Para corregir: Ayuda a enmendar el camino cuando nos equivocamos.
Para instruir en justicia: Guía a la persona a vivir de una manera recta y agradable a Dios.

La ley y el evangelio 17
La ley y el evangelio 17

El estudio que estamos haciendo es para estar firme cuando venga la tempestad. Traer fortaleza al entendimiento dando instrucciones al alma que no se desespere y al cuerpo que no pida más de lo que es necesario.

Veremos una breve conclusión del material que estamos estudiando por parte del que la insertó en nuestra comunidad de Esperanza de Vida e información de que tendremos más adelante en los días de estudios cuando terminemos de estudiar nuestra confesión de fe los miércoles.

Existen entre nosotros leyes fundamentales para nuestra convivencia social. Las leyes del Estado, en este caso, españolas por estar en territorio nacional, que debemos respetar, que Dios mediante, (si Dios lo permite, conceda y apruebe), estaremos estudiando en un otro punto de nuestra confesión de fe. (Textualmente será en el punto décimo sexto), que aprovechando que tenemos un abogado entre nosotros, nos definirá a su parecer que son y para qué sirven.

La ley y el evangelio 18
La ley y el evangelio 18

«Asi como Ignorar la Ley no nos exime de su cumplimiento, mas aun en que las leyes espirituales pondran a cada quien en su Lugar Al estar frente Al estrado del Juez y Creador».

El tema que nos toca esta semana es la Ley y el evangelio, uno de los temas más controversiales de la historia del pueblo de Dios. Ese mensaje de la ley fue introducido por Dios a su pueblo en tablas de piedra, como el corazón del pueblo que la recibió, para luego ser transformado en leyes en sus mentes y corazones, o sea, en sentimientos cercanos en sus almas. Hoy día y hace más dos mil años, Dios transformó esas leyes, “sean la cantidad de leyes que fueron e interpretadas por muchos eruditos”, en dos leyes maravillosamente resumidas por el propio Jesús.

La ley y el evangelio 19
La ley y el evangelio 19

Los dos mandamientos principales que enseñó Jesús, de los cuales dependen toda la ley y los profetas, son amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo.

Jesús no dejó estos mandamientos como teorías, sino como un estilo de vida activo:

Amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas: Significa priorizar tu relación con Dios en cada decisión diaria. En el día a día, esto se traduce en practicar la oración constante, estudiar las Escrituras para conocer su voluntad, alinear tus pensamientos con la ética bíblica y usar tu energía, talentos y recursos para honrarlo a Él en lugar de buscar solo el beneficio propio.

Amar al prójimo como a uno mismo: Significa buscar el bienestar de los demás con la misma naturalidad e insistencia con la que buscas el tuyo. En la práctica, se vive al mostrar empatía, perdonar las ofensas, ayudar activamente a quien lo necesita, ser honesto en tus tratos y tratar a los demás con el respeto y la dignidad que te gustaría recibir.

La ley y el evangelio 20
La ley y el evangelio 20

XII. LA LEY Y EL EVANGELIO

1 – Creemos que las Escrituras enseñan que la Ley de Dios es la norma eterna e invariable de Su gobierno moral,
2 – que es santa, justa y buena;
3 – que la única causa de la incapacidad paracumplir los preceptos de ella, atribuida por las Escrituras al hombre caído, es la naturaleza pecaminosa de éste,
4 – libertarnos de la cual, y restituirnos mediante Intercesor a la obediencia de la Santa Ley, es uno de los principales objetos propuestos en el evangelio, y también de los medios de gracia relacionados con el establecimiento de la iglesia.

 

Davi BlumenthalLA LEY Y EL EVANGELIOAUTOR |  Image Alt

Davi Blumenthal

Y por sobre todo, con el deseo de que sea una referencia más del cuidado y Amor absoluto de Dios en cada tramo de nuestras vidas.

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