En una ocasión estaba por la calle caminando en la vereda,
Como siempre muy afanado por la vida,
Con aprisa como quien huye de alguien.
De lejos avisté una figura que venía caminando,
Pero de pronto comenzó a correr hacia mí,
Y como tenía yo problema de visión,
No pude enseguida distinguir tal persona;
De seguro era femenina,
Por lo cual sus vestes largas de algodón fino,
Revoloteaba por el viento dejando al descubierto su feminidad.
Su alegría era manifiesta,
Pues su sonrisa era de oreja a oreja.
Cuanto más se acercaba, más era notorio su júbilo angelical.
Era nada más y nada menos la enamorada de un amigo,
Su futura esposa de toda la vida,
Que tuvo el dichoso premio de ser su novia,
Y para mí una gran amiga.
Su apellido en él entonces no era para mí de fácil memorizar,
Pero su nombre, sí, más fácil de recordar.
Era nada menos que Eva Horsch,
Que como pueden leer, hoy día ya lo memoricé,
Tal apellido es fácil de leer, pero no de pronunciar.
Tal persona, como pueden apreciar por mis palabras,
Era de gran alegría en su parecer y lo demostraba en su ente vivir.
Una figura tan bella, tan bella en su portar,
Como también en su parecer.
Vino del otro lado del mundo, enviada, por el propio Dios,
Con una misión que él mismo colocó en su corazón de sierva de Él,
Que era nada menos que ayudar a los menos favorecidos
Dejados por la sociedad.
La madre de todos los humanos, que es el significado de su nombre,
Había dejado su comodidad de su hogar para traer alegría y entender,
A varios corazones en su recorrer, más todavía de aquellos desdichados,
Que, teniendo su mente entenebrecida por la vida,
No podía comprender su existir y su estar.
Hoy día con su generación crecida, ¡Sí!, tiene hijos y nietos
Y un esposo, en concreto, Darío, que sin dudar alguno reconoce su valor,
Desde el primer día que la conoció, que sin demora la llevó a presentar,
A ese autor de tan pocas líneas, pero que reconoce ese su gran valor,
De tan bella y entregada de Dios,
A ayudar a todos los hombres y mujeres,
Que Él puso a su favor.
¡Adelante amiga Eva!,
Has venido de muy lejos, pero con la grata misión,
De normalizar las mentes de aquellos necesitados,
De los cuales he tenido el privilegio, no de ser el primero,
Pero con certeza uno de los muchos, en fin,
¡Uno de ellos!
Poema: Davi Blumenthal
Música: JesúsTeQuieroMás – Neide Ferreira
Vídeo: Dominika Boldogová
Edición: Davi Blumenthal